Las destructoras de papel, también conocidas como trituradoras de papel, son un gran ejemplo de máquinas de gran uso para oficinas, centros educativos o agencias. Una herramienta a la que no muchos están acostumbrados pero que juega ‘un gran papel’ dentro de cualquier despacho o departamento. Además, supone una gran implicación con el medio ambiente ya que, al despedazar todo en pequeños trozos de papel, se está beneficiando su posterior recogida para ser reciclados y que ese mismo papel pueda tener otra vida.

Pese a lo que muchos puedan pensar, el papel sigue teniendo una gran vigencia en nuestros días. Asimismo, las máquinas y herramientas cómplices del papel también son parte fundamental, como ocurre con el caso de las destructoras de papel y sus ventajas.

¿Por qué son tan importantes las destructoras de folios?

Las máquinas diseñadas para romper las hojas en pedazos están pensadas, sobre todo, primero para facilitar la recogida del papel, para ayudar en su organización y limpieza del espacio de trabajo. Segundo porque gracias a ellas se impide que ese papel pueda acabar en manos externas, algo que puede ser perjudicial si se tratan de documentos personales o delicados. Tercero porque son rápidas. La agilidad tiene un precio y el tiempo es oro en todas estas organizaciones, despachos de abogados o centros de administración donde se premia la rentabilidad de dinero y tiempo. Por último, tal y como he adelantado anteriormente, ayuda en el proceso de reciclaje, una ventaja más para pensar en estas trituradoras de folios si perteneces a una empresa.

No se trata tampoco de una máquina destinada exclusivamente para grandes empresas. También son usadas en ámbitos particulares. De este modo, poder cambiar la clásica papelera de metal o plástico por una de estas máquinas más rápidas, eficientes y sostenibles. Desde una empresa grande, una agencia de marketing, una escuela de diseño, un centro formativo o la propia zona de trabajo doméstica, en cualquiera de estos espacios tiene cabida una de estas piezas. La revolución digital sigue dando grandes pasos, pero lo tangible se mantiene para ponernos los pies en el suelo. El formato físico todavía tiene una gran presencia y poder en nuestros días.