Como ha quedado constatado en este periodo de gran incertidumbre, la agricultura se ha consolidado como uno de los mecanismos y servicios más imprescindibles para la garantía de la subsistencia del ser humano. Es todo un valor en activo que conviene cuidar y sustentar conforme se avanza para otorgar las herramientas necesarias para su evolución y mantenimiento.

Además, una de las principales garantías y posibilidades adyacentes que ofrece este tipo de actividad agraria es la capacitación de zonas rurales para que personas jóvenes decidan apostar por este tipo de vida en áreas rurales.

Despoblamiento en España

Uno de los peligros que tiene España como territorio, es que cada vez más, la migración rural es más creciente. Un dilema que es posible frenar o desacelerar ofreciendo determinadas ayudas y complementos a los agricultores y empresas del sector primario. Debido a esta problemática, muchos pueblos acaban en el abandono y sin habitantes que les sustenten y les den vida.

Ayudas y garantías

Para la protección de estos sistemas de agricultura, desde el Gobierno es necesario imponer y proponer ayudas que permitan mantener y abastecer a todas las personas que van a dedicarse a este desempeño. Un trabajo constante, duro, y que requiere de ciertas herramientas y maquinaria de trabajo de campo con el que poder otorgar todas las garantías.

Una inversión fuerte y que muchas veces se sostenga en ayudas como la financiación del Plan Renove, y otras cuestiones a delimitar al respecto.

¿Quién elige este tipo de vida?

No todos los perfiles de personas están capacitados y atraídos por este tipo de vida rural. Muchas veces es por necesidad, pero también te ofrece una cierta estabilidad y vida más tranquila que en las grandes urbes. Es por eso que esta opción, ante disyuntivas y problemáticas como el Covid-19, es una opción a plantear cada vez más fuerte por jóvenes, y no tan jóvenes, que quieren garantizarse un futuro.